02 noviembre, 2007

Cara y ceca


Sigo tratando de comprender la falta de humanidad de la humanidad.
Hoy Viernes, a las 19:00 horas, estaba esperando el colectivo 113 en Plaza Flores.
Muchísima gente en la cola, en todas las paradas.
Estaba inmerso en mis insultos al bondi que no venía, cuando veo a algunas personas que estaban delante de mí, que miran hacia atrás, así como al descuido, como quién ve algo que le llama la atención (una mujer con buen culo, por ejemplo).
A los pocos minutos, una señora dice en un tono muy calmo –Alguien con celular podría llamar al 911-
Me doy vuelta y veo un pequeño tumulto de gente mirando el piso. Me acerco y observo a un señor mayor, de unos 60 años, desmayado.
-¡Está borracho!- sentenció una voz masculina. Me acerco más y miro que en su mano tiene $1.25, el importe del boleto del 113 hasta San Justo.
El señor esperaba el colectivo y se desmayó, pero como vestía ropas muy gastadas y su aspecto no era muy prolijo, la gente dedujo que era un borracho y le pasaba caminando por al lado, esquivándolo como si fuera un perro que duerme.
Llamé al 911 y pedí una ambulancia, la que llegó en cinco minutos.
El señor no estaba ebrio. Aparentemente sufrió una descompensación.
No pude evitar mirar con asco a todos. No pude evitar desearles a todos los que estaban alrededor, cosas irreproducibles. ¿Y SI ESTABA EN PEDO, QUE? ¿MERECÍA QUEDAR TIRADO EN MEDIO DE LA VEREDA? ¿MERECÍA MORIR?
En esos momentos es cuando pienso que estoy en un mal sueño, y solo espero a que suene el despertador y me saque de la pesadilla.
Estas cosas no pueden ser ciertas. No deben ser ciertas.
Pero mi señora me contó algo que le sucedió el Jueves, y vuelvo a creer que no todo está perdido en la vida en la ciudad.
Ella esperaba el colectivo 92, con mi hijita de 17 meses, el cochecito, y el bolso.
Llega el colectivo, ella lo para y el señor chofer (noten que me refiero a un bondiero como “señor”) arrima el coche al cordón de la vereda, se levanta de su asiento de conductor, baja y ayuda a mi señora a subir el cochecito, espera a que saque el boleto y se siente (el sosteniendo el coche de bebé), y entonces acomoda el carrito junto a la máquina de boletos, se sienta y arranca.
Cuando mis niñas están llegando a destino, mi mujer se levanta del asiento y el chofer le dice -¡pará, pará que te arrimo!-. Pone el colectivo junto al cordón, se levanta nuevamente, detiene el motor, ayuda a mi señora a pararse y agarra el carrito, se lo baja a la vereda y la ayuda a descender.
-No existen colectiveros como vos- atinó a decirle Almendra, asombrada ante la demostración de humanidad y solidaridad.
-¡Naaa!- Dijo el hombre, un poco sonrojado, a modo de agradecimiento.
Esto no es ficción. Almendra no estaba soñando, ni alucinando. Tampoco pasó en otro planeta. Fue en plena ciudad de Bs. As.
Un ser humano demostrando lo que es ser humano.
Cara y ceca de la realidad urbana.
Y todo esto pasó en el mismo lugar.
Mi señora tomó el 92 en Plaza Flores.





No te entregues.

19 comentarios:

Estar latiendo dijo...

Lo que más me asusta, es que, salvo excepciones, cada vez pareciera que hay más gente de m...
En fin..., que algo cambie,
besos grises:

Ju

ADENOZ dijo...

Ok, preguntas:
- Si un pibe con bermudas anchas, pelo teñido de azul, remera ancha y gorra para atrás se te acerca, ¿no te pone en alerta?
- Mandás tu pibe a aprender piano y el profe es regay, ¿te incomoda?
- Tu hija te presenta a su novio, de pelito cortado al ras, con borceguíes y ropa milica, ¿te da cosa?
- Te me aparezco en tu casa, preguntando por tu jermu, con mi prestancia, don de gente, apariencia jamesbondiana, ¿no se te frunce?

Ah, los estereotipos...
Reaccionamos primariamente, y los hechos sociales con los que nacemos nos condicionan. Está en nosotros revertir tal condición.
El chofer actuó como debe ser. Igual lo aplaudo, pero es nuestro deber actuar así.

Almendra dijo...

El chofer no actuó como "debe ser", si iba con un chancho arriba del bondi, ni en pedo hacía lo que hizo.
Así como llamé a la CNRT cuando se portaron como el orto, me hubiera gustado llamar a la empresa para felicitarlos por el maravilloso conductor... pero quién sabe si después no lo levantaban en peso por el retraso y por abandonar la unidad...
Me fascinó el comportamiento del tipo, pero juro que me conformo con que paren donde tienen que parar, no arranquen antes de que me siente o antes de que termine de bajar y tengan un buen trato. Osea, con reconocer la humanidad en el otro y tener consideración por la condición desfavorable de las mamás con chicos, los discapacitados y ancianos, me conformo.
No necesito que me armen un caminito con pétalos de rosa para bajar del bondi, me conformo solo con que no quieran arrancar antes de que apoye mis dos piés en tierra, no es gataflorismo, es ni muy muy, ni tan tan... ¿se entiende?

Y con respecto a lo del tipo, sí, bueno, la gente está cada vez más centrada en su propio ombligo, van con las anteojeras del caballo y les importa un carajo lo que pase al lado.
Hace unos años estaba con amigas en una EG3 (ahora Petrobrás) en Palermo, Santa Fé al 3000. El lugar repleto de gente, no quedaba una sola mesa libre.
Entraron un grupo de travas, muy exagerados ellos, pensamos que era una despedida de solteros, (gente disfrazada) y nos reímos mucho. De repente me doy vuelta y tenía uno/a al lado preguntándome qué me pasaba, la situación fué bastante reality show, yo, pasmada y cagada en las patas no podía ni responderle. La/el tip@ levantó una silla por arriba de mi cabeza amenazando con tirármela y cuando la bajó me pegó una cachetada...
Fueron entre 5 y 10 minutos de quilombo, en donde todos miraban azorados desde sus cómodos asientos, sin hacer nada, como si fuera una película.
Ni siquiera la gente del local, ya que, como los travas eran laburantes de la zona y asiduos clientes, no se animaron.
Cuando les pedí el teléfono para llamar a la policía me lo negaron excusando que no era para uso de los clientes, cuando, en realidad, ese llamado deberían haberlo hecho ellos.
Me fuí a mi casa y no pude parar de llorar hasta el día siguiente de la impotencia, no por la cachetada, no por vergüenza de la situación, sino por la angustia que me produjo sentir en carne propia el estado en que está el mundo y la gente que lo habita(mos).

Esto fué hace algo así como 10 años, ahora esa angustia es existencial, me acompaña a todos lados, junto a una muy profunda bronca.
Uno puede hacer cambios desde lo personal, pero solos no llegamos a ningún lado...

Almendra dijo...

Hola, ahora soy otra ¿te gusto?

ADENOZ dijo...

Depende, a quién le preguntás?

rodolfo librero dijo...

BrujoFer:
Gracias... por todo

Almendra dijo...

Al Brujo, Ade, al Brujo...

ADENOZ dijo...

Ufa

Almendra dijo...

Ade: Igual, si querés me podés contestar.
De todos modos, hablaba de la fotito del perfil, la real todavía no me convencí de publicarla, cuando lo haga, hablamos seriamente.
Jua! El Brujo feliz, seguramente...

juano dijo...

almendra y vos son pareja??? ahhhhhh mira vos yo pensaba que era todo en joda! que lindooo que romanticoo!


existen los buenos colectiveros!

conozco mas malos pasajeros que malos colectiveros.

Natu dijo...

Es bueno saber que todavia hay gente que haces las cosas bien!!
Saludos

Carolina dijo...

Es increíble que uno se sorprenda ante una actitud atenta. Un par de veces me pasó que el señor colectivero me dijera, "pasá nena", sólo por haber dicho buen día...

Lolix dijo...

Cuando yo viajo con algún colectivero que se porta como con Almen, lo refelicito cuando no debería pasar eso. Sería casi casi lo correcto, pero estamos tan desacostumbrados que nos parece algo extraordinario que las cosas que antes eran normales sucedan ahora.

BUENA LA ACTITUD DEL CHOFER DE LA 92. Una línea que me gusta mucho porque me llevaba a inglés a Plaza Flores cuando vivía con mi vieja, me llevaba a la casa de mi amigo heladero (en mataderos) y a la casa de mi tía.

Dalma dijo...

Claro que no está todo mal.
Sin ir mas lejos, el otro dia se me cayo guita en la calle y el que iba atras se me acercó para devolvermela.
Caballero y pico.

Lady Vag (abunda) dijo...

Es terrible que a uno le sorprenda una actitud que debería ser normal, no?
Pero es inevitable no sorprenderte ya que ultimamente el egoismo de las personas da asco.

Brujofer dijo...

Así es. Todos tienen razón al decir que no deberíamos sorprendernos con las buenas actitudes. Debería ser el comportamiento habitual, pero la realida es que no lo es, y por eso la sorpresa. Creo que sería mas triste ya no sorprenderse porque no quedara nadie que se porte como uns "persona". Estas raras buenas acciones sirven para saber que no nos perdimos del todo.

Anónimo dijo...

Tengo la solución!!! Yo que vos dejo de frecuentar las paradas de micro, dejo de tomarlos y camino o me compro un auto. Digo, todas las anécdotas se producen en esos lugares, así que si se eliminan esos sitios la humanidad será mejor...

Anónimo dijo...

Qué le anda pasando Brujo, lo noto ausente de la blogósfera??? Y amí hace rato que me dejó en banda (así llorando mal), bueno, que siga bien, snif, snif (soplándome los mocos)

juano dijo...

AYER TENIA MUCHAS MONEDAS, Y COMO MI HERMANO SIEMPRE NECESITA EN SU LOCAL SE LAS CAMBIE Y ME QUEDE CON LAS JUSTAS PARA EL COLECTIVO: DOS DE 50 Y TRES DE 10.
LA COSA ES QUE , COMO DIOS ES BROMISTA, SUBO AL COLECTIVO Y METO LAS TRES DE 10 A LA MAQUINA, TODO BIEN, PERO DESPUES DE LAS DOS DE 50 NINGUNA FUNCIONABA!!! NO SE SI ERAN FALSAS O QUE, PERO NO ANDABAN!

la cosa es que el chofer me dio 50 de su bolsillo, y cuando le fui a dar una de mis monedas de 50 (aver si le servian a el por lo menos) me dijo " no, deja nomas.

un groso total.